El chino. El género negro de Henning Mankell más allá de Wallander

el-chino_9788483835548Cuando una obra literaria suscita diversidad de opiniones, desde el punto de vista de un servidor, ha cumplido sus objetivos. Las ideas, las visiones del escritor no solo se han convertido en palabras sino que para bien o para mejor, han calado en cada uno de los lectores. Digo para bien si esa obra ha recibido críticas en las que las mejoras son expuestas de manera clara, digo para mejor si esas críticas son para exaltar la pericia y el riesgo del autor al escribir. Está claro que una obra literaria – tópico que nunca me cansaré de repetir – está para crear opiniones y para saciar el gusto de la lectura. La subjetividad prima cada vez que nos sumergimos en las letras y tomándola por bandera – la subjetividad, por supuesto – diré que Henning Mankell sabía qué hacía a la hora de escribir El chino. Así pues, dejamos al señor Wallander que descanse y vamos a descubrir algo más que una simple novela.

Solemos etiquetar a ciertos autores en géneros en los que más triunfan, sin abrir la mente a otros tipos de narrativa en la que ellos mismos encuentran una salida a la gran cantidad de imaginación y talento. Está claro que el autor sueco encontró un filón en el inspector de policía, pero ese mismo talento ha ido más allá de las fronteras suecas haciendo escala en la China de finales del XIX y volviendo a ella en las puertas del XXI. Dicen de El chino que no es su mejor obra. Posiblemente tengan razón aquellos a los que el exceso de información les ralentiza el placer lector, y he de reconocer que Mankell peca de ello. Pero un servidor, al leer la novela, capeó el vendaval tomando un camino paralelo a la trama: información histórica sobre algo desconocido como es la sociedad china y la agonía que este pueblo sufrió – y me atrevería decir que en ciertos aspectos aún sufre – a costa de la sobrexplotación laboral esclavista. Cierta o no esta información, el caso es que he vivido dos mundos dentro de una misma novela, y con una gran maestría por parte del narrador.

Cierta o no esta información, el caso es que he vivido dos mundos dentro de una misma novela, y con una gran maestría por parte del narrador

Contrarrestar la densa información que Mankell ofrece en El chino es algo que el autor sueco ha tenido en cuenta desde el inicio de la narración. La crueldad de la historia ofrece al lector dos visiones diferentes, bien si con el transcurso de la historia se viven dos tramas que hacen olvidar una a la otra, los crímenes del inicio compiten con la denigrante vida que plasma en la China de finales del siglo XIX y la corrupción política actual. He tenido en cuenta a la hora de leer esta novela la tendencia a no caer en rutinas por parte del autor en sus escritos de género negro. No fue un gran logro pero sí podemos atribuir un tanto por la exigencia con la que él mismo obliga a su narración a trepar paredes más allá de los convencionalismos.

Wallander, ese gran protagonista. Henning Mankell sabe crear personajes, y es uno de los motivos por lo que el autor sueco es grande en el mundo literario. En El chino se olvida del inspector y crea nuevos protagonistas sin falta de detalle. Dejémonos de principalidades y observemos cada uno de los individuos que aparecen en esta novela; no deja nada a merced de la casualidad, desde el marido de la jueza, conformista con su vida, hasta el mismo recepcionista del motel, sin olvidar a la ejecutiva china o a la amiga a la que visita. Todos tienen su porqué, todos tienen su visión de la historia. Cada vez que aparecía un personaje cambiaba mi visión de la las dos tramas paralelas, y es algo tremendamente excepcional que Mankell ha sabido proyectar. Sí, sigo con la subjetividad por bandera, porque la narrativa, sea del género que sea, debe cumplir su misión: subjetivizar al lector y hacerlo suyo, independizarlo con sus opiniones y darle placer.

Sí estoy de acuerdo – y permitidme que haya guardado mi opinión para el final – con que no es la mejor obra de Mankell. Pero sí quiero darle las gracias por demostrarme qué es realmente la literatura, y qué es realmente escribir. El chino, algo más que una novela. Llegados a este punto, un servidor no se conforma con palabras, rutinas, géneros, sino que busca que le provoquen, que le reten a disfrutar de obras fuera de lo común, a destriparlas. Henning Mankell es más que Wallander, con sus días buenos y días mejores. Como las opiniones, buenas o mejores. Para eso escriben. Y El chino cumple. Por supuesto.

Rubén Soriano

MML

El chino

Henning Mankell

Tusquets

Aquí tenéis la ficha del libro