La mirada de Chapman, con las horas contadas. Pere Cervantes

21991gDos cafés y sigo mirando la pantalla del ordenador. Cuatro horas y media de sueño interrumpido, y sigo dándole vueltas a la cabeza. La conclusión a la que he llegado no es más que escribir de manera literal la definición de psicopatía recogida en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española: anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece. Es curioso. Si nos paramos a pensar en las situaciones en las que utilizamos ese término, siempre aparece la imagen de la muerte, de un rostro desencajado, de sangre y, como no, de una víctima. Ya en mi artículo sobre la anterior novela de Pere Cervantes, No nos dejan ser niños, la psicopatía tomaba forma. Iba acompañada de una suegra y de ancianas asesinadas, es cierto, pero se vislumbraba una profundización respecto a “la conducta social alterada del individuo”. Reitero la cafeína inicial y el sueño olvidado. Y es que en La mirada de Chapman uno contempla la psicopatía desde muchos ángulos, siendo difícil ordenar los puntos de vista y más aún, si además de asesinatos (que los hay, faltaba más), “la integridad de las funciones perceptivas y mentales” del lector se ven inmersas en una batalla por lograr mantenerse… íntegras.

Mi irreverencia ante los cánones a la hora de escribir sobre aquello que leo, aquello que veo, incluso sobre la forma en la que me han servido el último gin-tonic (Xoriguer, gran brebaje), me lleva a saltar cualquier mención sobre sinopsis, resumen o similar, de la última novela de un Cervantes, de nombre Pere, que una vez me comentó algo sobre un cierto “salto de calidad” y que desde ese momento empecé a verlo como escritor. Sí, escritor. Porque un estilo literario a veces lo parece, y otras lo es. Porque aunque te llames Pere, no escribes hasta que lo haces. Y porque trabajes de lo que trabajes, eres escritor cuando realmente lo eres. ¿Psicopatía? Mucho de ella hay en el estilo literario de Pere. ¿La psicopatía más conocida? Literaria, real o ficticia, sangrienta, y humana, ante todo.

Pere Cervantes escribe sobre personas reales, sobre situaciones reales, pero lo que es más importante: escribe. Y en el arte de escribir, también hay psicopatía

La mirada de Chapman presenta diversos flancos sobre una única temática que no hay que menospreciar. Ante todo unos asesinatos, sin globos oculares, pero con una única mirada. Una policía que se decide a escribir (vaya por dios) y que no puede vivir una vida tranquila sin hundirse en la miseria porque tiene sentimientos, y un hijo. Un inspector de homicidios al que los sentimientos no le permiten que su pasado deje en paz al futuro. Una Semana Negra con todos los ingredientes: un tercio de ego subido, dos partes de intereses mediáticos y una pizca de cash previo comercio de nombres. Y literatura, por supuesto. Querido Pere Cervantes, a su frase me remito: Soy feliz cuando mis lectores siguen inmersos en los pensamientos que les ha inculcado mi novela tres días después de haberla leído. Más o menos, aunque no literal, sus palabras me llegaron una tarde en una Biblioteca hace no mucho tiempo. Maldito Cervantes, que no me advirtió de sus efectos secundarios: falta de sueño, porque… Porque la psicopatía es algo que “jode” la vida del ser humano.

Una novela negra no es negra hasta que el lector siente que es negra. Necesarias las víctimas y los criminales, pero ¿quién decide quién es quién? La mirada de Chapman anuncia la visión que cada uno tenemos de ese quién. Una fusión de lenguaje rozando lo profundo, lo poético que se mezcla entre las interpretaciones de aquello que más oscurece al ser humano, aquello que conlleva al individuo a alterar su conducta social. Diferentes puntos de vista de una enfermedad clasificada, de unos pocos, y que es general. No solo el que asesina sufre de psicopatía. Pere Cervantes escribe sobre personas reales, sobre situaciones reales, pero lo que es más importante: escribe. Y en el arte de escribir, también hay psicopatía. Que se lo digan a los que patrocinan las Semana Negra de Ciutadella, o a Médem, que es policía antes que escritora, y que la custodia de su hijo perturba su mente de manera enfermiza. O al famoso Valdés, escritor sobre escritor, porque lo dice él y su gin-tonic. La psicopatía está por todos lados, no solo en quien la sufre. Irreverente, lo siento.

Hablaba de “salto de calidad”. Y voy a subrayar esas tres palabras para finalizar la entrada. Pere Cervantes ha querido ser escritor. Y ha sido escritor. La mirada de Chapman es una novela negra, pero no tanto por la trama de los asesinatos. Ha sabido concienciar al lector de lo realmente oscura que puede ser la vida. Y no solo por aquella mirada de aquel fan que esperó a Lennon en el edificio Dakota a que le firmara el disco y después le matara. El noir lleva implícito el sufrimiento, la locura, lo más bajo del ser humano. Y como seguro ya planea dentro de vuestra mente, está ahí. Incluso en la literatura. Gracias Pere.

Rubén Soriano

MML

La mirada de Chapman

Pere Cervantes

Ediciones B

Aquí podéis encontrar la ficha del libro

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