La “Normalidad” de la mano del género policíaco.

cover (2)Lo tengo decidido. Tiro la toalla en lo que se refiere a augurar una trama, un contenido, el hilo narrativo y todo lo que se le parezca cuando empiece a leer un libro a partir de ahora. Pongámonos en situación. Lees la sinopsis de un libro, o comentarios acerca de él, y empiezas a hilvanar una imagen en tu mente sobre el tema que se puede plantear en sus páginas. Mantienes cierta predisposición a leer una trama correspondiente al género en cuestión. Empiezas a leer Normal, y vas notando como en sus primeras páginas, tu mente no iba desencaminada (independientemente del estilo narrativo que pueda tener el autor, otro punto que tiene su lana, por cierto). Hasta ahí, perfecto. Y sin darte cuenta, y como diría alguno de los personajes creados por R. López-Herrero, “¡Zás! En toda la boca!“. Toda tu esquematización previa a la lectura se va de viaje por las cañerías del cuarto de baño. ¿Es eso normal? Precisamente, esa es la cuestión. ¿Podemos emitir juicios sobre lo que es normal?

He leído alguna que otra novela de género policíaco, y cada una tenía su enfoque. Unas más que otras, tienen su peculiaridad tanto en estilo como en tono narrativo. Unas se acercan más a la esencia de la literatura noir, otras son más propias de la pureza detectivesca, pero todas llevan laa firma original de autor. López-Herrero inunda un género tenso ya de por sí con una frescura que roza la diversión. Quizá la disparidad de las personalidades de sus personajes, junto con la cercanía al mundo cotidiano de la imagen que da el autor de todos ellos, jueguen el papel principal en una novela irónica, rápida, divertida, pero cuya única y principal función es la crítica sarcástica hacia los prejuicios y juicios no tan pre- de la sociedad.

Normal es el término-concepto con el que batallan en una comisaría. La expresión “normal” tiene un alcance semántico tan amplio en la vida cotidiana que puede llegar a ser un problema a la hora de averiguar quién es el asesino. López-Herrero ha convertido un simple juego de palabras (palabra, en este caso) para plantear una trama ambigua, sencilla a la par que rebuscada, y que lleva al lector a la rapidez más que a la concentración mental en la lectura. Ayudado por un vocabulario más que coloquial, esa sencillez en el hilo narrativo se convierte en una recapacitación individual de cada lector donde la homosexualidad, ya sea en cualquier profesión o como persona (sigo pensando que la sexualidad no es una condición), el maltrato (tanto físico como psicológico), la sumisión, el machismo, el feminismo, o un simple comportamiento, forman parte de un clímax protagonizado por cada uno de los personajes retratados en la novela. Normal es una investigación policial. De acuerdo. Una investigación de varios crímenes, donde el asesino se apellida, según él, Normal. Y se me ocurren muchos nombres que pueden colocarse delante de ese apellido.

Una novela breve, con una intesidad abrumadora, más semántica y personal que argumental, fresca, irónica, crítica, social, divertida. Toda una sorpresa. Reitero en lo que dije hace poco acerca de la bueena literatura y los best-sellers. Tampoco se necesita un estilo solemne para cumplir con el propósito esencial de la literatura. López-Herrero nos da una lección, al menos personalmente lo creo, de que algo Normal, puede llegar a ser bueno, placentero, y lo más importante: puuede ser buena literatura.

Rubén Soriano

MML

Normal

R. López-Herrero.