Tomando un “Old Fashioned” con Manzanera: Mafia, extorsión, poder, y exquisita narración.

libro3Apagué la luz del salón, me senté en el sofá y encendí la lámpara de pie para tener un ambiente más acogedor, y así entregarme de pleno al libro. Me prometí paciencia, ya que suelo ser bastante inquieto cuando tengo un libro entre las manos, y me aseguré centrarme en la historia y ponerme seriamente en situación. No es que no lo haga con otros libros, pero era mi primera lectura sobre mafias, sobre la Cosa Nostra, y quise entender bien cada palabra que iba a leer. No fue un esfuerzo. Cuando llevaba dos páginas leídas de La suave superficie de la culata ya formaba parte del escenario, de esa sociedad americana de los años 60, y veía, más allá de las letras que llenaban sus páginas, los casinos y hoteles de Las Vegas.

La trama no es para menos. Una historia narrada en primera persona por Roger, un abogado asociado a una de las familias con más peso dentro de la Cosa Nostra, nos lleva a conocer los entresijos de la mafia italiana asentada en los Estados Unidos y que, unidos a la corrupción llevada por el gobierno del país, descubrirá al lector una tensa red de extorsiones, narcotráfico, asesinatos y complots, incluyendo el asesinato del ex-presidente del gobierno de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy.

Al poco de adentrarte en La suave superficie de la culata te sorprendes de la claridad de la narración que Antonio Manzanera transmite en cada página. Una cronología de hechos muy coherente, describiendo cada situación con una perfección simple, una transparencia de detalles y una elaboración exquisita de cada escena que le permite al lector situarse sin dificultad en cada momento de la vida de los personajes. Saltos precisos en el tiempo, a su debido momento, como aposiciones a una historia tensa, impactante, de nerviosismo inaudito.

Manzanera demuestra un exhaustivo control de la tensión en una novela de este género. A medida que se va avanzando en la historia, el autor introduce elementos propios, recursos sencillos llenos de intriga pero no demasiado extensos, intercalados con toques de frescura – esas descripciones muy detalladas de cada uno de los cócteles que el protagonista se toma para liberar tensión, – y hace que la lectura tome el ritmo y el enfoque adecuado hasta llegar al punto neurálgico de la novela.

Una profunda documentación a nivel espacial por parte de Manzanera es visible en la descripción, a lo largo de toda la historia, de los lugares en los que se desarrolla la acción, así como el detalle minucioso, que no excesivo, de la Norteamérica de finales de los 50 y principios de los 60. La descripción de los vehículos utilizados por los capos de las familias de La Cosa Nostra, los trajes – ese agente del FBI con el sombrero Country Gentleman, por ejemplo – dan el toque de realismo que una novela del género necesita para que el lector se introduzca más dentro del argumento. Además del excepcional viaje por Las Vegas, Miami, o La Habana que el autor nos regala con las imágenes detallistas de sus calles, sus barrios, y sus gentes. Son descripciones exactas, sin resultar aburridas ni ociosas, con las palabras precisas y justas en su número.

Otro de los aspectos que sin duda resalta en La suave superficie de la culata es ese salto temporal a lo largo de la narración. Huelga decir que el autor no resulta caprichoso a la hora de elegir cuándo debe retroceder en la línea temporal del discurso. Una trama bien planificada que necesita una aclaración pasada y que el autor realiza con total elegancia, en su punto exacto, sin contar más de lo necesario para seguir sin perder detalle, y aprovechando para hacer uso de nuevos puntos de tensión que harán al lector subir la adrenalina.

Pero no es hasta llegar a los últimos capítulos donde el lector puede comprobar el punto de tensión que La suave superficie de la culata llega a alcanzar. Varias ramificaciones de la trama con un nexo común hacen que el ritmo se acelere, aún sabiendo que todas llevan al mismo final, sintiendo un desasosiego por descubrir el desenlace. Unos paralelismos perfectos que en ningún momento desvían la atención del lector hacia el punto final, y que el autor maneja con total maestría, llevando las riendas de las historias como si de una sola se tratase. Y es que la elegancia con la que Antonio Manzanera utiliza su pluma se deja ver desde la primera página de esta novela.

La recomendación de este libro no permite dudas ni opciones. Ya resalté al principio de esta reseña que era la primera novela sobre la mafia italiana que leía, y para sincerarme más aún si cabe, tenía mis reticencias cuando adquirí el ejemplar. Pero como siempre suelo decir, los libros siempre te sorprenden, y éste, además de no ser una excepción, la sorpresa ha sido de las más gratas en mi vida como lector.

La suave superficie de la culata.

Antonio Manzanera.

Umbriel.