Hombre sobre una escultura. Esencia literaria. Álvaro del Olmo Alonso

hombre-sobre-una-esculturaEs curioso cómo un ser humano puede albergar dentro de su mente tal cantidad de ideas, a cuál más diferente a la par que descabelladas. O no tan descabelladas. Cuando abres un libro, dispuesto a claudicar ante aquello que la narración predispone, siempre se espera un punto de sorpresa e incertidumbre, pero he de confesar que nunca me había encontrado con el caso de esperar un punto de tranquilidad narrativa ante tanta predisposición de complejidad literaria de alta calidad. No es que Hombre sobre una escultura sea solo complejidad, o alta calidad. Hablo de complejidad artística en cualquiera de sus vertientes. Álvaro del Olmo Alonso me ha demostrado que la esencia literaria reside en la literatura en sí misma.

Como de costumbre, vayamos por partes. Que la argumentación rodee de lleno a un fotógrafo, una actriz, un crupier de casino y a un crítico de obras teatrales y exposiciones de arte, ya da a entender que la palabra es una de esas disciplinas que definen en su total envergadura el concepto de arte. Y a lo largo de la historia de este Hombre sobre una escultura presenciaremos una especie de revolución psico-bohemia muy del presente actual, que conllevará no solo a absorber el arte de la literatura sino a plantear una nueva forma de lectura: el placer de leer por el mero hecho de hacerlo, sin más florituras ni más tramas que leer. Una unión de escenas de complejidad abstracta que convierten la trama de la novela en un dulce para unos pocos, aunque puedan llegar a ser muchos.

Un injertismo involuntario, buscando convertirnos en comepersonas, almas verdaderas en un mundo confinado a ser

Son ideas incoherentes que forman la coherencia de toda la novela. Parece contradictorio, soy consciente de ello. Pero a mi visión global, el autor nos ofrece la posibilidad de interpretar, y a veces incluso de crear, nuestra propia revolución artística. Desde el fuero más interno del protagonista, un tal Hércules Degard, somos compañeros en primera persona de una performance de la vida individual a través del arte; la complejidad de la amistad sin prejuicios, de un amor que no puede ser y a la vez es real, la esencia propia de la vida como si cada uno de nosotros fuéramos esculturas con vida, cambiando de posición según las tendencias y los movimientos en constante evolución, mostrando al mundo aquello que creemos necesario para convencernos de que somos nosotros mismos y no otros moldeados a nuestra suerte. Un injertismo involuntario, buscando convertirnos en comepersonas, almas verdaderas en un mundo confinado a ser.

alvaro-del-olmo-alonsoÁlvaro del Olmo podría ser, y voto porque debería ser, considerado autor no decadente de la narrativa actual española. Con Hombre sobre una escultura, el arte va más allá del conceptualismo y el autor combina movimientos y disciplinas para elevar la calidad de la palabra y hacer capitales las letras del vocablo literatura. Su puerta de embarque: Rayo Verde Editorial, por supuesto.

Rubén Soriano

MML

Hombre sobre una escultura

Álvaro del Olmo Alonso

Rayo Verde Editorial

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