Portada_La-muneca-KokoschkaLeonardo de Pisa, Thomas Mann, Django Reinhardt, Franz Kafka, Isaac Dresner, Bonifaz Vogel, Adele Varga…, nombres con significado. Muchas veces avanzamos en la vida creyendo que solo algunas situaciones están al alcance de nuestra mano, que según nuestra direccionalidad dejamos de lado unos conocimientos para centrarnos en los que realmente queremos profundizar. Es cierto, de algún modo. Las matemáticas, la música, la filosofía, la religión, la psicología, artes y ciencias presumiblemente aisladas, pero que se pueden fundir en un todo: la literatura. Cuando cayó en mis manos La muñeca de Kokoschka, me di cuenta que esa fusión era posible. Tenía ante mí una especie de obra maestra de la orfebrería literaria que, página a página, me convencía de que el arte de escribir puede superar con creces cualquier expectativa del más ávido lector. Afonso Cruz reúne su literatura en un libro de libros, un Fibonacci de las letras, y La muñeca de Kokoschka, su número áureo.

Un vendedor de pájaros empieza a oír voces en su pequeña tienda que le llegan desde el suelo. Esa voz se hace hombre, abriendo la puerta de una jaula llena de vidas que algunas decidirán seguir entre sus barrotes, y otras se lanzarán a un mundo desconocido. Alusión a la religión y a la filosofía como preámbulo de una narración triste, profunda, de lenguaje exquisito y llena de académica sabiduría. Afonso Cruz nos muestra una visión del mundo y del ser humano que muchos críticos han comparado con las muñecas rusas  ̶ matrioskas ̶ , todos guardamos dentro de nosotros mismos la comprensión y el entendimiento de los otros, encajando a la perfección, unos dentro de otros. Historias dentro de historias, libros dentro de otro libro, el autor viaja a través del tiempo contando diferentes historias, unas dentro de otras, siendo una sola, convirtiéndolas en un todo.

La muñeca de Kokoschka es una espiral de belleza infinita, que juega con la dualidad de ser entendida en la dirección que se elija

Puede llegar a ser confuso, aunque la maestría de Cruz no termina en un hilo narrativo lleno de diferentes personajes y diferentes historias. Una lección de que el universo, incluso el literario, puede llegar a ser perfecto. El ser humano es la muestra de una secuencia de diferencias emocionales, personales, físicas, pero enlazadas para formar ese todo. La muñeca de Kokoschka es una espiral de belleza infinita, que juega con la dualidad de ser entendida en la dirección que se elija. Principio o fin, libre elección, al igual que un pájaro elige ver el mundo desde dentro de los barrotes de su jaula, o el hombre, a imagen y semejanza de Platón, sale de la oscuridad para encontrar luz. Afonso Cruz hace mención de esa perfección áurea, sólo hay que seguir la numeración capitular para comprender el verdadero significado de la persona, de su conexión, de su mundo…, y de su literatura. Un homenaje a Leonardo de Pisa y su secuencia numérica, demostrando que las matemáticas pueden ser literatura.

Si he decidido considerar al autor un Fibonacci literario es solo por un motivo. La muñeca de Kokoschka está muy cerca de ser una espiral perfecta, de una belleza deslumbrante solo comparable a la perfección que el universo nos ofrece al contemplar la naturaleza. Su guiño al matemático no está de más. Aferrándome a la subjetividad personal, el lenguaje y el estilo narrativo de Cruz merece ser perfecto. Al menos, es excepcional.

Rubén Soriano

MML

La muñeca de Kokoschka

Afonso Cruz

Rayo Verde Editorial

Ficha del libro en este enlace

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