mariposa+de+nocheReseñas, libros, literatura, lecturas… una noble dedicación para un amante de la literatura y de la buena palabra. Permitidme que cite un fragmento de dos frases que acabo de leer. “El mapa no es el territorio. Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo.” Muchas veces me pregunto dónde está mi límite. Porque no basta con leer, investigar, disfrutar de la lectura e incluso haber estudiado géneros literarios a través de la historia literaria de una cultura determinada. Cual conquistador, esos límites van variando según pasan las lecturas, y lo que creía inconcebible, llega un señor, pluma en ristre, y desmonta juicios preestablecidos, aún sin intención, y despliega armas para la batalla de estilos contra géneros. Pasar de un tono de tristeza a la más angustiosa intriga, de una profunda oscuridad personal a un costumbrismo, pasando por un estilo más gótico que detectivesco, me hace imaginar a un cansado Freeman con su gabardina y su puro estilo clásico, en una ciudad sureña con el típico Sam, saxo colgado, como decorado ficticio. Sólo me falta eclosionar y transformarme en una Mariposa de noche, con lo que James, Sallis para los conocidos, habrá completado su misión. No me gustan los límites. Prefiero ampliarlos, eliminarlos, y mejor con este tipo de ayuda.

Y si hablamos de límites, comencemos, tal rosa de los vientos, por el norte, sin perderlo. Tanto Griffin, detective en su pasado, escritor y profesor en su presente, como Sallis, maestro en género y en letras ficticias, demuestran que sus nortes hacen desaparecer fronteras. Entre una historia de degradante tristeza, una amorosa relación perdida, un recuerdo doloroso bañado en alcohol, café – sobre todo – y drogas, nos quedamos con la desesperante búsqueda de la hija de un antiguo amor, verdadero, si cabe, y la intromisión en terrenos pantanosos que resucitan oscuros pinchazos en la mente del protagonista. Busquemos el norte que busquemos, siempre acabaremos encontrando un argumento con la solidez del noir propia de las influyentes letras de los popes negros. Hablando de género, obviedad presente. Aunque sea también por el protagonista.

Viento del este, viento del oeste, qué gran recuerdo de adolescencia. Y es que los vientos cambiantes llevan a un vaivén que descoloca el espacio-tiempo del más vulnerable. Un lirismo mucho mayor al conocido en el género asoma por la ventana de esa mansión donde se hospedan estilos, diferentes entre sí, emparentados sin pretenderlo. Sallis ofrece el tono siniestro de la vida humana con una narración poética que recuerda a los góticos de aquel siglo en la historia, redecorando el sufrimiento del recuerdo con un lenguaje propio, y unos registros más allá de los concebibles en la narrativa negra. Es más, proyecta inteligencia poética dentro de los diálogos entre los personajes, reviviendo sin escribirlo todo aquello que necesita el lector para sufrir en su propia vida el dolor de la caída en un pozo oscuro, donde sólo la autocompasión y el remordimiento pueden llegar a ayudarte a salir, para dejarte de nuevo caer en el más infernal de los submundos: el reconocimiento de tu fracaso.

New Orleans, es lugar sureño donde la característica de sus habitantes habla por sí sola, y que Sallis ha querido traspasar, dibujando un perfil individual en cada uno de ellos y proveyéndolos de personalidad propia. Negro en una ciudad y una época donde era sutilmente inapropiado serlo, alcoholismo en una ciudad influenciada por el glamour de una época pasada, drogas como fieles acompañantes en una cena donde la etiqueta solo se hace notar en el vidrio de las botellas. Cada uno lleva en la mochila su fracaso, sus imperfecciones, su visión de la vida. Pero todos marcados por su misma desesperante incomprensión de esa tristeza, esa penumbra que envuelve sus día a día.

Mariposa de noche, esa inofensiva mariposa que vive en la más completa oscuridad y que sólo se sientre atraída por una cosa: la luz. Tracemos una linea desde cada uno de los puntos cardinales que termine en su opuesto. Ese centro, esa luz que atrae a ese ser, que revolotea para encontrarla, nunca termina de alcanzar su meta. Busquemos la luz donde la busquemos, en los recuerdos del pasado, en las alegrías de amores perdidos, en una inocente alma que vaga perdida por el mundo, al final se apaga. Pero no cesamos en la búsqueda, por muy oscuro que veamos nuestro interior. Una Mariposa de noche. Un maestro. Y no sólo como protagonista. También como escritor. ¿Biográfico? James Sallis, un servidor se despoja de su sombrero.

Rubén Soriano

MML

Mariposa de noche

James Sallis

RBA Serie Negra

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