$photoNameLa introspección de un inspector de policía, la dejadez mental y la oligarquía individual y personal de la venganza sobre todas las cosas. El derrumbe y la destrucción de un profesional. Suena demoledor, ¿verdad? Pero aún más cruel es arrastrarlo durante veinte años y hacer que otros lo vivan, alimentándose de los propios recuerdos, y haciendo que cada uno se plantee la vida en modo supervivencia. Una novela policíaca puede aglomerar muchas características de este tipo, llevándolas por bandera de una forma sencilla, abrumadora a su vez, y criminalmente inverosímil, realidad ficcionada, más bien. Lo peor siempre era tener que comunicarle al familiar… palabras de Xavi Masip. Pero, spoiler a un lado, si es uno el que se lo comunica a sí mismo… Hablamos de Rafa Melero, y de una penitencia dura, cruel, interiorizada, negra.

Un párrafo en el que posiblemente ya se haya dicho todo lo que haya que decir. Son los sentimientos que uno mismo acoge en su fuero más interno cuando termina de jugar una partida de ajedrez como la que Melero nos ofrece en esta novela. Un guerrero infravalorado, con unos movimientos limitados incluso por los de su mismo color, y que lucha hasta el final para conseguir un jaque mate y así ganar la libertad emocional que las psicopatías más extremas pueden llegar a encarcelar durante décadas. Un alfil y su penitencia, una bruma que ensombrece al ser humano y que destruye toda ilusión por la vida: la venganza.

En el trabajo de un policía mucha gente cree que lo peor es tratar con lo más infame de la sociedad y tener que ver los crímenes más atroces […] Lo peor siempre era tener que comunicarle a una madre, padre o hermano que jamás volverían a ver a esa persona tan querida

No vamos a dejar de hablar de venganza, ni de destrucción personal, ni de angustia vital. Pero al hablar de La penitencia del alfil quizá deberíamos llevar en paralelo esta temática junto a la base de una novela de este género, la investigación policial de un crimen. Un punto de vista lector me lleva a valorar una madurez descubierta en Rafa Melero a la hora de diseñar una ficción más allá del entendimiento. Después de oír hablar al autor en cierta ponencia sobre la argumentación policial en la novela, la sensación ante una perspectiva psicológica me hizo valorar la prioridad compartida de una esencia, opinión propia, básica en el noir literario. Más allá de alcoholismos, toxicomanías y actos impuros, – para algunos – encontramos la perfecta armonía entre la acción y la descripción de los efectos secundarios de un asesinato. Una joya en bruto pulida perfectamente que hace que el ritmo sea el adecuado para comprender los entresijos de esa venganza, de ese sentimiento de culpa, de la ira contenida que destruye al ser humano. Para un servidor, una de las cosas más preciadas dentro de una novela negra.

Más allá de alcoholismos, toxicomanías y actos impuros, – para algunos – encontramos la perfecta armonía entre la acción y la descripción de los efectos secundarios de un asesinato

Conocemos a uno de los protagonistas. Sí, protagonista, pero sin protagonizar. Quizá Xavi Masip – nombre asociado al autor – lleve las riendas de esa penitencia, pero el lector llega a plantearse si este sargento de los Mossos es simplemente una característica colateral de la novela. Sorpresa por parte del autor catalán, que confirma más aún esa madurez de la que anteriormente hablaba. Todos son protagonistas, no solo de carne y hueso, sino que Melero lleva a compenetrar todas y cada una de las sensaciones y hace que compartan protagonismo con Anna, Alejandro, y todo el resto del elenco de La penitencia del alfil. No hay una trama, hay un hecho. Y el conjunto de todo lo que forma ese hecho es la novela, sin importar materia, esencia, o composición.

Sencilla en lectura, compleja en estructura. No referimos la complejidad en sentido lineal ni temporal. La estructura es propia del lector, hasta qué punto quiere dejarse llevar en el campo del entendimiento y es él mismo el que decide vivir. Un paso más de Rafa Melero en el que nos induce a jugar una partida de ajedrez en la que cada uno elegimos ser una pieza, aunque todos, de una manera u otra, siempre nos decantamos por ser el alfil. Una lección de vida. Pero no me cansaré de repetirlo. La penitencia del alfil, creo que en cualquier sentido.

Rubén Soriano

MML

La penitencia del alfil

Rafa Melero

Editorial Alrevés

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s