tonino-benacquista-sagaLa vida de un guionista quizá pueda influir de manera positiva en el proceso de creación de una historia con el propósito de transformarla en imágenes proyectadas. También puede ser causa de una negatividad indirecta en las reacciones que el espectador pueda exteriorizar al ver esa proyección de imágenes. Ahora pongamos la negatividad como punto de origen, y multiplicamos la vida de ese guionista por cuatro, es decir, colocamos a cuatro guionistas transpirando mal fario a la cabeza del proyecto de creación de una serie para la televisión que hay que parir, sí o sí, y ya, ahora, para ayer. Un aspirante a guionista que no ve la hora de conseguir trabajo, un guionista al que le han robado la idea del peliculón por valor de cuatro milloncejos de nada, una novelista rosa que ya no vende, y un eterno segundón en el trabajo de guionista junto del mejor director de cine. Resumiendo, los cuatro perfectos pringados a los que enmarronar con un proyecto muerto antes de nacer. Y con estos cuatro elementos, ahora nos ponemos a crear una historia, que al fin y al cabo, de eso se trata: crear una historia con cuatro perdedores que deben a su vez crear una historia perdida ya por ella misma. Sin reglas, haciendo lo que se venga en gana. ¿A que promete? No lo sabéis bien.

Las reglas son sencillas: no hay ninguna. Con lo consiguiente, la libertad de pensamiento y obra llega a la televisión como maná en el desierto. Tonino Benacquista hace una irónica metáfora de la vida de cualquier ser humano en forma de serie televisiva, donde a partir de las surrealistas imaginaciones de los cuatro guionistas se llega a producir el efecto espejo dentro de la caja tonta. Las propias decepciones en la vida de los cuatro guionistas influirán en los diálogos y las acciones de los personajes que ellos mismos han creado, dando así el realismo necesario para mentalizarse sobre la necesidad de empezar a replantear la vida de cada uno.

A medida que avanza la novela, Benacquista aumenta la capacidad de delirio, así como la grandeza del ser humano inventado. La serie se convierte en éxito, los guionistas superan sus expectativas, y viene la explosión de decadente locura. ¿Ignorancia? Más bien sueños que la población tiene y que hoy por hoy la televisión les ofrece a cambio de muy poco. Pero solo es eso, sueños confundidos con la realidad, de los que se despierta apretando el botón en el mando a distancia cambiando de canal y pasando a vivir otra realidad. Pero la maestría que el autor de Saga demuestra – paralelamente también la encontramos en la proyección que hace en los cuatro guionistas – transmitiendo esa lucha que el ser humano batalla contra el destino que no queremos va más allá de la prosa narrativa. La vida de los cuatro guionistas influye en el desarrollo de creación de la serie, inconscientemente, al igual que en la vida real los telespectadores ven reflejados sus destinos en la pequeña pantalla. Solo que Tonino Benacquista añade un poco de lirismo, un poco de vodka a la pimienta, y un exagerado sentimiento de fracaso ante la vida. Pero ahí está lo más grande, el invento salvador del mundo, una caja que elimina cualquier sentimiento de culpa y de derrota, hasta que nos damos cuenta de que no somos nadie, aún. Seguimos igual que al principio. Y todo debe acabar igual que empezó.

Tonino Benaquista ha sido capaz de llevar el diálogo entre la vida real y la vida televisiva al nivel de máxima inteligencia literaria. Saga posiblemente sea una novela difícilmente de enmarcar dentro de cualquier género, quizá englobe esencias de muchos subgéneros, desde la novela negra – la novela se presenta con un asesinato – hasta la narrativa social – no hay nada como una reacción en cadena de toda la sociedad ante un evento decadente y demencial. Pero la psicología que se encierra dentro de las páginas de Saga bloquea las puertas a cualquier inclusión de necedad. Una visión llena de humor, ironía, en primera persona, donde el protagonista no solo crea el guión de una serie, sino el de su vida propia, y por la necesidad de ir en contra de lo que realmente es su vida, pone en manos de la televisión el sueño de la realidad, perdiéndose en un mundo donde los índices de audiencia es lo único que importa, y la vida es simplemente cuota de pantalla.

Grande Benaquista. Una gran Saga.

Rubén Soriano

MML

Saga.

Tonino Benacquista

Lengua de Trapo Ediciones.

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