si_importa_el_modo_en_que_un_homre_se_hunde_WEBEl ser humano es extraño: sabe las cosas y las ignora al mismo tiempo. Es peor que un animal ignorante, pertenece a una especie híbrida, un cruce entre hombre y animal sin la pureza de éste ni la inteligencia de aquél, condenado a una vida de frustración hasta que decida abrir los ojos, aprenda el precio de ser libre y comience a pensar por sí mismo”.

Frase de las fuertes. Cuando la leemos, todos pensamos, decimos, afirmamos saber de qué hablan esas palabras, todos estamos de acuerdo. Es la reacción típica. Todos somos tan filósofos y al mismo tiempo prácticos en la vida que frases así, cuando las oímos, no nos cogen por sorpresa. Y lo mas “jodido” es que sigue siendo una realidad. Algo va mal. No pretendo dar una lección de moralidad civil, ni humanista, ni nada que se le asemeje. Viene a mi mente una escena de este “condenado” libro (más adelante suavizaré el calificativo, posiblemente incluso será un calificativo agradecido) en la que la madre de Edmundo, ese tipo a lo Pepito Grillo que parece acompañar a Martín en esa bajada al infierno (vaya, mira que bien me viene haber leído el principio de la Divina Comedia) está viendo la televisión sin inmutarse por nada. Pero cuando apagas la caja, como si le hubieran pulsado el botón de apagado, la mujer se inclina hacia delante como si de un muñeco al que se le han acabado las pilas se tratase. Y cuando se vuelve a encender el televisor, recobra la vida y vuelve a la posición inicial. ¿Marioneta? ¿Enganche? ¿Sabemos qué vida estamos viviendo? ¿Es el ser humano capaz de hundirse de cualquier forma porque realmente no conoce el mundo en el que vive? ¿Es la triste realidad, o es una realidad que conocemos y no reconocemos como nuestra? Más y más preguntas surgen en la mente de cualquier lector que finalice la lectura de Sí importa el modo en que un hombre se hunde. No voy a hacer referencia a la hermana gemela de esta novela que fue llevada al cine, con permiso de Rodrigo Cortés. Suficiente carga literaria, argumental, irónica, sarcástica y real lleva ya esta novela. Menuda novela, la “condenada” (¿eh?).

Hablamos de Martín Circo Martín, profesor de Historia de la Economía, que no economista, en la facultad de Económicas. En un concurso de televisión gana el mayor premio nunca concedido en la historia del programa, nada más que tres millones de euros… “en cosas”. Nada de dinero en metálico. Es rico. Muy rico. Pero pronto empieza a conocer la realidad, y a darse cuenta de que ser rico es muy caro. Y más si se es rico en patrimonio. Una historia del declive, destrucción (ajena y propia) de un hombre con una bajada hasta el más crudo de los avernos (si hay varios). Rodrigo Cortés dijo en una entrevista que “la literatura supone adentrarte en un mundo de resonancias en el que percibes determinados sonidos, olores, sensaciones y sales impregnado de todo eso”. Visto el argumento, Sí importa el modo en que un hombre se hunde ofrece todo eso y más. Juega con todas las sensaciones posibles de manera más que sorprendente, inundando de ironía y sarcasmo una historia en la que la impotencia, la frustración, la rabia hacen mella en el sentimiento inmediato del lector, provocando un descenso al infierno más real que conocemos los humanos. Parecen tópicos. Quizá. Pero…

El modo en que todos esos sentimientos, todas esas sensaciones llegan al lector va más allá de lo directo, de lo impactante. Supongo, a subjetiva impresión siempre, que es lo que me ha llevado a admirar a este cineasta como escritor. La inteligencia en la que la historia se presenta, no argumentalmente sino en su completa totalidad supera lo estrictamente literario. Aclaración seguida. Una línea argumental perfectamente diseñada a base de escenas individuales con punto y final, la presentación de los personajes a partir de sus diálogos, caracterizándolos de una manera satírica y con un vocabulario irónico, rozando lo realmente absurdo (ese consejero con apellido de pintor, ese director de banco tan absurdamente despreciable descendiente de una alegre mujer), y ese tono que fácilmente se desliza entre los extremos anímicos del lector hacen que Sí importa… combine la narrativa más poética con la literatura más cruda de una manera homogénea, con el resultado de unas páginas llenas de perfecta administración literaria. Rodrigo Cortés ha perfeccionado el arte de plasmar en la literatura una historia que roza lo locamente (que no alocadamente) absurdo de una realidad plausible y que nadie en su sano juicio entiende, pero que se vive y se acata como tal. Una sátira a cómo vivimos una vida aceptada sin más, a un sistema financiero enmascarado y disfrazado de felices sueños, a un ser humano capaz de dejarse llevar incluso sabiendo que no debe hacerlo.

Y quizá el contrapunto sea esa adaptación de la conciencia a modo de conferenciante “loco”. El uso de imágenes por parte de Rodrigo Cortés es un detalle que no pasa por alto en toda la novela. Edmundo, ese conferenciante al que todos consideran un disidente moral por gritar a los cuatro vientos la falsedad del sistema financiero y que acompaña a Martín en su despertar, es la guinda que adorna el pastel. Es la sátira más radical a la ceguera del ser humano. Me sorprendí al leer que el protagonista afirmaba que “la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, de Keynes, es el libro para niños más influyentes en el modo de vida de las sociedades industriales”. Ahí es nada. Literatura infantil ligera. Claro que después, el querido Edmundo explica con tomates y huevos el sistema financiero. Suena sencillo. ¿Realmente lo es? Un auténtico maestro de la ironía literaria, el sarcasmo, y la sátira este Rodrigo Cortés, como dije antes.

Sí importa el modo en que un hombre se hunde no cuenta una historia con intriga, pasión, o asesinatos, o tensión. Cuenta más, mucho más. Parecerá una repetición pero la acidez, la tragicomedia, la sátira, y la narrativa social más cruel se han unido en una misma pluma, afilada, directa, con el resultado de una inteligente literatura. ¿Cineasta? Sí, claro… pero escritor, sin duda. Rodrigo Cortés.

Rubén Soriano

MML

Sí importa el modo en que un hombre se hunde.

Rodrigo Cortés.

Editorial Delirio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s