01-TAPAS-LA-LEALTAD-DE-LOS-DELINCUENTES-692x1024Está visto que descubrir ciertas transgresiones en la literatura de género puede conllevar sus propios beneficios no sin dejar de tener en cuenta los riesgos paralelos que existen en el proceso. Resulta de un placer casi indescriptible ver las intensas variaciones de un propio estilo, llamémosle “de autor“, a medida que vas adentrándote en la narración a la vez que la historia va madurando, y por otro lado, los más escépticos pueden lanzar sus más aterradores gritos al cielo clamando justicia por esas desavenencias e injurias hacia un género, llamémosle “negro“, simplemente por el hecho de salirse unas cuantas veces por la tangente. Ya que estamos poniendo etiquetas, vamos a llamar “lealtad” a la esencia negra del género, y vamos a considerar la narrativa, “delincuente” y culpable de todos los cargos. El juez en este debate entre transgresores y acusación, Toni Soler, preside el caso. La lealtad de los delincuentes.

Hace unos meses me embarqué en el viaje que Toni Soler me proponía, involucrarme en la vida de un grupo de amigos y descubrir todo lo que en ese mundo de fiesta, alegría, amistad, camaradería, disgustos y demás conceptos se me podía ofrecer. Acepté el reto y me encontré con una historia urbana, canalla, totalmente desfasada – no por antigua – y viciosa, corrupta, y muchos más calificativos que pueden sorprender hasta los más abiertos de mente y partes. La lealtad de los delincuentes se me presentaba como una historia fresca, con una narración simple y ritmo frenético, mezclando tensión, pasión, duda, crímenes y castigos, y con la opción de trasladarme, sin darme apenas cuenta, a una vida pasada que se mantenía tranquila en un rincón de mi mente. Como ya os digo, disfruté de una historia que quise considerar en su momento buena, muy buena, pero que sentía como que dejaba un hueco dentro de mí que necesitaba llenar, no sabía ciertamente de qué, aunque me negara a reconocerlo. A pesar del lenguaje sencillo, opción que en la gran mayoría de ocasiones es de agradecer, ya que te abre la puerta para penetrar de lleno en la esencia de las palabras, y de una trama construida a conciencia en la que no se puede observar ni una sola grieta por la que atisbar un pequeño haz de luz aclaradora, algo en mi interior me decía que había algo más en ese autor, en esa trilogía (La lealtad de los delincuentes es la primera parte de las tres que componen la trilogía) que a mí se me escapaba. Delincuentes y venganzas, la segunda parte de la trilogía, me lo confirmó.

La lealtad de los delincuentes se me presentaba como una historia fresca, con una narración simple y ritmo frenético, mezclando tensión, pasión, duda, crímenes y castigos, y con la opción de trasladarme, sin darme apenas cuenta, a una vida pasada que se mantenía tranquila en un rincón de mi mente

Cuando retomé la lectura de la trilogía, después de unos meses de vagancia por otros derroteros, descubrí quién era realmente Toni Soler, literariamente hablando. Esa historia urbana, rastrera en algunos puntos, se convirtió, además, en la evolución literaria de la madurez del autor. Todas las persecuciones policiales, las investigaciones de crímenes, las mentiras entre los amigos, incluso el amor, se convirtieron en ramificaciones nerviosas del protagonista, Tonelo, con las que iba a profundizar en lo más crudo de la capacidad humana por juzgarse, creerse, analizarse, y lo más difícil, perdonarse a sí mismo. En esta segunda parte, el autor va más allá del género policial que predomina en la primera, y se adentra en la percepción humana ante la decepción, la contrariedad, la falsedad, la culpabilidad, y la lucha agotadora y demoledora por demostrar – más a sí mismo – que 02-TAPAS-DELINCUENTES-Y-VENGANZAS-203x300el valor de la amistad, la lealtad hacia los seres en los que se deposita la confianza de la vida, puede más que los intereses corruptos personales. Sin dejar de lado el estilo que caracteriza a Toni Soler, Delincuentes y venganzas supone una aceptación desmesurada de la esencia negra de la novela, llevando al lector a un mundo personal e intransferible de cada uno de los personajes, acompañado de una deslealtad configurada desde la ira, la manipulación, el crimen encriptado a base de confidencias, y un escenario de supremacía orgullosa ante la incesante necesidad de la imputación ajena. Aunque el ritmo en ocasiones disminuye la velocidad, la tensión y la ansiedad ganan terreno a base de complicaciones en la trama. Y la madurez llegó al clímaz en el final de esta segunda entrega. Un final completo, sereno, con estilo, elegante, como antesala a lo que estaba por llegar.

Y con El precio del castigo, tercera y última entrega, llegó la explosión narrativa de Toni Soler. Sigo pensando que esa sencillez semántica, ese tono coloquial que acerca tanto al lector a las profundidades de La lealtad de los delincuentes ha interpretado un papel muy importante en el resultado final. Si recapacitamos y recuperamos la sensación provocada por la primera parte, no es sino a causa de estos detalles lo que incita al lector a seguir. Muy buena trama, rapidez de lectura, sencillez de comprensión, intrigante, tensa, pero coloquial, cercana. El precio del castigo provoca un estado de embriaguez desesperante ciertamente por ello, ya que el autor explota el potencial de esa madurez negra adquirida en Delincuentes y venganzas y lo entrega 03-EL-PRECIO-DEL-CASTIGO-691x1024en bandeja al lector sin tapujos, directo al gaznate, como si él mismo formara parte de toda la historia y retara al lector a una lucha donde solo el desenlace de la novela pudiera dar por terminada esa batalla, la batalla final. La victoria, para uno u otro. Pero, una victoria totalmente perfecta.

Creo que voy a considerarme abogado de esas variaciones intensas del género, considerándome un “delincuente” de esa narrativa de género. Al fin y al cabo, la lealtad ante los valores humanos no entiende de delincuencia. Quizá habrá que considerar hasta qué punto somos delincuentes, o mejor dicho, leales, para y con nosotros mismos. Una lealtad de delincuentes que Toni Soler ofrece con una de las mejores narrativas negras de evolución que me he encontrado hasta ahora.

La lealtad de los delincuentes (Trilogía: La lealtad de los delincuentes, Delincuentes y venganzas, El precio del castigo)

Toni Soler.

Editorial Café Bombón.

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2 comentarios en “De la lealtad al género negro a la delincuencia narrativa.

  1. Gracias, Rubén. Por tus palabras siempre acertadas. Por la complicidad que generas con escritores y lectores. Por la valentía que demuestras día a día en tus lecturas. Por no rendirte nunca ante los imprevistos, siempre firme y perseverante en ese credo personal que tan bien te define: “Cultura para todos”
    Gracias, Rubén. Por incluirme.

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    1. Gracias de nuevo, Toni. No podían faltar un par de “delincuentes” en esta web, que como bien señalas, es para todos. La lectura hay que disfrutarla, sentirla al máximo, y ponerte en la piel tanto del autor como del lector. Agradecido de haber podido disfrutar de tres tomos espectaculares como son las tres partes de “La lealtad de los delincuentes”. Y Toni Soler hace mucho que forma parte de esta pequeña pero creciente familia. Un abrazo enorme. Esperando que te decidas a continuar.

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