9788415900351

“El mundo entero es un escenario y los hombres y mujeres no son sino meros actores.”

Posiblemente una de las frases que más directamente ensalzan uno de los aspectos semánticos de La fragilidad del neón. Respirando cierto aire a género negro en esencia, Juan Laborda Barceló culmina su propio género con una mera explosión de exquisita madurez literaria, mezcla de estilo inteligente, vocabulario elegante y tono preciso, un viaje a través de las propias convicciones y de los errores repetidos en el ansia de libertad, creencia, y credibilidad personal. Un traslado en el tiempo a la era del glamour decadente y la ideología cambiante, un paseo por las inciertas sospechas y el sufrimiento corrupto.

La sensación de estar oyendo la frase “Tócala otra vez“, o que unos sensuales guantes se conviertan en los protagonistas de las imágenes que rápidamente se alojan en la mente del lector, no es más que un avance del gran mar de sentimientos que Juan Laborda Barceló ofrece a todo aquel que se adentra en La fragilidad del neón. Desde las primeras páginas, el lector se envuelve de glamour de altas esferas sociales y mediáticas para entrar en el más mísero de los sufrimientos del exiliado de guerra, mientras la corrupción, el engaño, la manipulación y la radicalización ideológica, incluso el amor verdadero, entran en escena con paso firme, aplastando cualquier atisbo de luz personal. La elegancia de Barceló en unir todos esos elementos en una red bien tejida, convierten la novela en una vida interior vista desde cualquier enfoque, y da una lección de sobriedad literaria, sin tramas rebuscadas, solo una complejidad social como es el ideal de cada ser humano.

Un exiliado de la Guerra Civil española, Ramón Sandoval, el protagonista de La fragilidad del neón, es el que sufrirá todos los reveses que las mentiras ideológicas – militante republicano – le den en un París en conflicto por la Guerra de Independencia de Argelia, en la que su hermano Manuel lucha por la que cree una causa justa junto a los independentistas. La llegada de la glamurosa y renombrada estrella de Hollywood Linda Darnell a la ciudad, será el desencadenante de todo conflicto interno que Sandoval pueda soportar, convirtiéndose primero en su chófer personal, después en su guardaespaldas, y finalmente en marioneta de los altos cargos políticos y toda la corrupción que llevan consigo. Pero más que el hecho argumentativo de la situación histórica, este entramado hace que los mundos internos de los personajes afloren a la superficie y sean quienes lleven la voz cantante en el hilo de la historia.

La lucha por parte del protagonista por mantener intacta la creencia y la ideología alimentada desde su uso de razón es la proyección continua de la desazón por proteger, más que a su objetivo, por muy atractiva que sea, a sí mismo de los infortunios de la vida. Con gran maestría Barceló une dos mundos diferentes (el glamour Hollywoodiense y el exilio de la guerra civil) en una decadencia conjunta hacia la desolación, la tristeza, y la dejadez. Pero si de algo es maestro Barceló, es de utilizar el lenguaje exacto y el tono necesario en cada uno de esos mundos, y más aún, de guiarlos de forma paralela a través de la esencia misma de La fragilidad del neón. Si seguimos con los personajes y sus mundos, son dos, desde mi punto de vista, las guías que llevan a los dos principales protagonistas por el hilo argumental y semántico de la obra. Rafael, el idealista que posee la experiencia, el idealismo adaptado a la vida y Claire, la ayudante de la estrella de cine, imagen de la evolución y madurez, del crecimiento humano, de la estabilidad personal (aquella que Ramón persigue en la vida, tanto ideológica como personal). Dos pilares fundamentales que soportan el gran significado de La fragilidad del neón.

Quería señalar, casi finalizando este análisis, semántico en su fundamento, algo en lo que Juan Laborda Barceló me ha sorprendido muy gratamente. Y es que los dos hermanos Sandoval, representan en conjunto las dos vertientes de la ideología humana y la conciencia personal: la pasional y la racional. Si bien desde su exilio de la guerra a Francia ha sido una lucha por la supervivencia dentro de la defensa de los ideales, Manuel creía ciegamente aquello que defendía, Ramón se cercioró de todas las caras de la moneda. Una piedra con forma similar a la de un corazón y un libro del poeta del pueblo, siempre presente.

La vida – pensó Ramón – está compuesta por constantes y muy diferentes traiciones“. La fragilidad del neón es un ejemplo de los errores que la humanidad comete día a día llevando la ideología por bandera y el radicalismo como arma, donde la libertad no significa respeto. Una ficción que Juan Laborda Barceló lleva a la cumbre de la elegancia literaria, los sufimientos, las corrupciones, los desengaños, las ausencias y las decepciones de mano del Glamour clásico y del más puro y tradicional género negro.

La fragilidad del Neón.

Juan Laborda Barceló.

Alrevés Editorial.

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